LA MANO DE LA PEREGRINA
“Aquella noche pensaste que más allá, al otro
lado del miedo, está el país del último perdón”
La dama del alba - Alejandro Casona.
Angélica ¡Mi Santa!
Entrégate a
la purificación del agua, mi mano sólo se posará en tu nuca
para ejercer la presión del
mandamiento divino que me fuera encomendado.
¡No te resistas!
Ya no
perteneces a este lugar, regresa en calma a los líquidos
que te acariciaron dulcemente en la soledad primera.
Este
fuentón, cuenco vaginal que hoy te recibe
es quien te
alojará para siempre en el corazón de su cérvix.
Un sueño
eterno que flota en las fibras del ligamento útero-sacro
Déjate
arrastrar por la trompa virginal que te conduzca a ese techo abovedado
él que se
amolde a tu cráneo, la caja que guarda el deseo y tus recuerdos
Ya olvidados en esa ronda
que abraza la fogata de La Noche de San Juan.
¡Cierra tus ojos Mi
Santa!
No veas el
fondo ferroso, cierra los ojos ya no hay fondo
La leyenda
se cumplió Don Alejandro, las gentes danzan alrededor del fuego
Y MI MANO,
AL ALBA
Empujando
el designio infinito, el implacable destino de las almas torturadas
por el
simple milagro de nacer.
Néstor Pérez Vidal


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