Juega al juego. Pon todavía más
en peligro tu trabajo. No seas el protagonista. Busca el enfrentamiento. Pero
no tengas ningún propósito. Evita las segundas intenciones. No calles nada. Sé
blando y a la vez fuerte. Sé astuto, métete en las cosas y desprecia la
victoria. No observes, no examines, pero con presencia de espíritu, mantén la
disponibilidad para los signos. Déjate conmover. Muestra tus ojos, haz señas a
los otros hasta lo más hondo, preocúpate por el espacio y observa a cada uno en
su imagen. Decide sólo cuando estés entusiasmado. Fracasa tranquilo. Sobretodo
tómate tiempo y da rodeos. Déjate llevar por caminos que no querías recorrer.
Haz, digamos, vacaciones. No dejes de oír ningún árbol ni ningún agua. Vete a
donde te guste ir y no te prives del sol. Olvida a los allegados, fortalece a
los desconocidos. Inclínate ante las cosas secundarias, evádete y retírate al
vacío de los hombres. Búrlate del drama del destino, desprecia la desgracia,
destruye con tu risa el conflicto. Muévete hacia tu color propio, hasta que
estés en lo justo y el susurro de las hojas se haga dulce. Pasa por los
pueblos. Yo, iré detrás de ti.
Peter Handke
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